Y no solo la soledad de los mayores...igual la de jóvenes
Monólogo de apertura
(Luz tenue. Una sola persona en escena. Puede estar sentada o de pie, con un gesto sereno pero cargado de historia.)
VOZ DEL MONÓLOGO
Dicen que la soledad llega con los años…
pero no siempre es cierto.
La soledad no tiene edad.
Lo que sí cambia… es su forma.
Cuando uno ha vivido mucho,
cuando ha amado, ha perdido, ha criado, ha esperado…
la casa se llena de silencios distintos.
No son vacíos.
Son silencios con memoria.
A veces, en medio del día, sin motivo,
aparece.
Se sienta al lado…
y no pide permiso.
Y entonces uno se pregunta:
“¿Por qué me siento así…
si tengo tanto vivido dentro?”
Pero hay algo que no siempre nos dijeron:
la soledad no es solo ausencia.
A veces…
es una forma de conversación pendiente.
Hoy no vamos a echarla fuera.
Hoy… vamos a escucharla.
(Oscuro breve. Luego se abre la escena.)
---
Escena: “Cuando la soledad toma la palabra”
(Luz tenue. Dos sillas frente a frente. En una, una persona. La otra puede estar vacía o con una presencia sugerida.)
PERSONA
(En voz baja)
¿Por qué siento tanta soledad… y tan fuera de lugar?
(Pausa)
¿Será que esto le pasa a todos… o solo a mí?
VOZ
(Serena)
Es más común de lo que parece…
La soledad no siempre es estar solo…
a veces es no sentirse comprendido.
PERSONA
Aparece sin avisar…
y duele.
VOZ
Sí… duele de verdad.
Como una ola fría que llega de golpe.
Pero no se queda para siempre…
aunque lo parezca.
PERSONA
Trato de no pensar…
pero duele igual.
VOZ
Porque ignorarla no la hace desaparecer.
A veces solo pide… ser escuchada.
PERSONA
¿Y qué hago cuando aparece?
VOZ
Busca algo pequeño… tuyo.
Una luz.
Una música.
Un cuaderno.
Algo que te sostenga.
PERSONA
Eso hago… ahora mismo.
VOZ
Entonces ya encontraste un refugio.
No es poco.
PERSONA
A veces se va…
cuando leo o me distraigo.
VOZ
Eso ayuda…
pero también es dejarla pasar
sin que se quede a vivir dentro.
PERSONA
(Sonríe levemente)
Entonces… no soy un bicho raro.
VOZ
No.
Eres alguien que siente…
y que ha vivido.
PERSONA
Entonces… no estoy tan sola.
VOZ
No.
Nunca del todo.
(La luz baja lentamente.)
---
Reflexión final (para leer o compartir en grupo)
La soledad no desaparece por completo…
pero puede transformarse.
Cuando se nombra, cuando se comparte,
cuando se pone en palabras o en escena,
pierde su dureza
y se vuelve más humana.
Cada historia que se cuenta,
cada recuerdo que se escribe,
cada risa que aparece en medio de lo difícil…
es una forma de compañía.
Porque incluso en los momentos más silenciosos,
la vida sigue hablando dentro de nosotros.
Y mientras haya palabra, memoria y escucha…
nunca estaremos completamente solos.
---
Sugerencias de lectura:
- Stefan Zweig – Momentos estelares de la humanidad, Carta de una desconocida
- Miguel Delibes – La hoja roja, Señora de rojo sobre fondo gris
- Sándor Márai – El último encuentro
- Irene Némirovsky – El baile, Suite francesa
- Natalia Ginzburg – Léxico familiar
- Joseph Roth – La leyenda del santo bebedor
- Antón Chéjov – (Cuentos completos, lectura pausada y reflexiva)
---
(Propuesta para el grupo: leer en voz alta, intercambiar roles, o transformar la escena con experiencias personales.)